Nada más llegar nos montamos en el London Eye. A una orilla del río Támesis, se sitúa la famosa noria que brinda, en 40 minutos, unas vistas espectaculares de las Casas del Parlamento, el Buckingham Palace...
Nada más salir de la noria, cruzamos el puente que conecta con el Parlamento, personalmente es el edificio más deslumbrante de Londres con su famoso reloj, el Big Ben.
Si seguimos caminando nos encontramos con St James Park, con enormes jardines para descansar un rato o pararse a tomar algo.
El Buckingham Palace es la residencia oficial de la reina de Ingalterra. Este enorme palacio esta protegido por soldados ingleses con uniformes clásicos.
Convent Garden fue la penúltima parada. Es un entorno muy agradable, con tiendas lujosas, bares y restaurantes en un mercado y espectáculos en el exterior.
El puente de Londres junto a la Torre de Londres son otras cosas que no se deben olvidar en la visita de esta capital.
Con esto os dejo, ¡hasta la próxima!





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